Cuenco:

Hay noches en que uno ha bebido una copa, ha reido con los amigos y ha agarrado la calle como si fuera a resolver, por fin, la pregunta que le enreda la tripa. Como si caminando uno fuera a alcanzar el final de la noche. Ahora lo se, hay noches en que da lo mismo que sea Barcelona, Caracas o una calle con un nombre que no podemos recordar pero que, de vez en vez, vuelve para traernos dos chicos corriendo bajo una lluvia de verano. Da igual, hay noches en que uno esta alunado y las situaciones son tan breves, tan porosas y uno habla y a veces escucha y, casi todo el tiempo, mira y, a veces, puede ver. Presentir no sirve de nada en noches asi. Es otra cosa. A veces, el tiempo pasa como se pasa la mano por la espalda de alguien que esta dormido y la noche pasa y uno es el que esta dormido y uno es, tambien, el que pasa la mano por la espalda. Es raro, pero en noches asi, si la calle no estuviese esperando afuera, uno podria sentirse un poco mejor. Uno podria decir sencillamente, mientras levantamos copas y vasos, en un silencio que se parece a un cuenco: la pasamos bien, no?

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