El insomnio:

El insomnio en cualquier ciudad del mundo pone en relieve la teatralizacion de lo que nos rodea. La luz, casi siempre plana, no hace mas que marcar pomulos y cicatrices y dar un fondo de brillo quedo a unos ojos que miran sin ver, como actores convocados en medio de la noche, a decir lineas en un idioma del que no oyeron hablar nunca. El insomnio en casa viene con perros y algunas sirenas. El insomnio lejos viene con extraños que se acercan demasiado para mostrar cosas que sacan de los bolsillos, ruido a cañerias y alguien que corre hacia la esquina. Si algo tiene el insomnio es que detiene el tiempo y en su "no-ser" hay algo de "no-estar" tambien. Como si, en ese espacio de horas muertas, uno pudiera aligerarse y solo asistir con lo puesto. Los temores, las dudas, algunas frases que hacen sombras chinas sobre los dias pasados, sin demasiada astucia, uno es lo que es. Durante el insomnio los juicios no son certeros pero los pesos que cada tema adquiere son los adecuados. Despues de algunos dias de insomnio, uno sabe que no es el mismo y que parte de la realidad comienza a escaparsele. No me importa demasiado. A veces sospecho que los insomnios son las "llanuras de nada" de cada historia, puestas a compensar el ritmo del relato. A veces, me parece entender, que el espacio que abre el insomnio es para regular el tiempo y son los momentos en que Dios piensa: Que deberia hacer con este cretino?. Creo, sin fe y sin sueño, que el insomnio sirve para tomar algunas decisiones. Se que son esas deciciones las que cambian caminos, las que disparan nuevamente el tiempo. No puedo saber cuales seran estas, porque las deciciones que nos modifican son las otras, las que suceden en los barrios de la mente y no las que uno anuncia... Poca misterio para una noche tan silenciosa.-

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