Luna:

Caminábamos de noche, un poco siguiéndonos la pista. A veces te adelantabas, y de a ratos, me mirabas por encima del hombro, como si fuera un extraño, como si no supieras que hacer conmigo. Hablábamos poco y en lo que decíamos había muchas tachaduras. No era culpa ni tuya ni mía, estábamos solos y no teníamos donde ir. Lo que no se decía comenzaba a construir una ciudad diferente alrededor nuestro y a poco, la luna asomaba por entre los viejos edificios:

_Es hermosa..-dije, mirando al cielo, y, por primera vez en horas, detuvimos nuestra marcha de penitentes. Solos, en medio del callejón, como si estuviéramos en el fondo de un pozo, observamos la luna andar sobre nuestras cabezas:

_Si, puede ser...-Dijiste reconcentrada, y gire para mirarte. Esto era lo que estaba buscando. Una frase, un gesto que me recordara que eras otra desconocida, que nada te diferenciaba del millón y medio de almas que habitan esta ciudad.

_... lo que a mi me gusta es esa estrella de costado.- y señalaste, lánguida, sin mirarme y yo mire.

Y entonces vi. Vi un pequeño punto, justo en el ángulo inferior, titilando, como la luz de un contestador diciendo “usted tiene un mensaje”:

__De esa estrella, no sabemos nada.-


No hay comentarios:

Publicar un comentario